Cada uno debe decidir como vivir su vida libremente. Y los demás deben también ser libres de aceptarlo o no, y compartirla o no compartirla.
Pero puedes estar segura de que hay grandes posibilidades de que en algún momento los veranos no sean tan locos y divertidos y te des cuenta de que es demasiado tarde para recuperar a los Ivan que dejaste escapar.
No olvides lo libre que eres si llega el momento en que tras unos meses descubras que ya no te apetece cortar amarras, y entonces es él el que te dice «perdona? no se supone que esto tenía fecha de caducidad? yo ya me he hartado de este rollo y me apetece vivir mi verano»