Ella comparte piso con otra chica, no le gusta cocinar por lo tanto, no nos preparia nada. Si vamos a su ciudad tenemos que ir a comer fuera y eso un gasto, su respuesta es que para comer con los amigos si que tenemos, que ella parece la última mierda, que suficientemente hará por su aniversario de invitarnos al restaurante… Que deberíamos hacerlo nosotros porque nosotros hemos vuelto jilipollas al perro, incluso un día le deseo que algún vecino lo envenene para poder venir tranquila.