Adiós «amistad». Para ser feminista te ha faltado sororidad, o mejor simplemente sentido común.
Una verdadera amiga le hubiera dicho a la cara esas palabras, porque la verdadera amistad es decir lo bueno y lo malo. Sin embargo, vosotras solo erais unas compañeras que habéis coincidido en tiempo y lugar y os entreteníais mutuamente por conveniencia.