Uf, te entiendo perfectamente. Yo habría hecho lo mismo.
Te iba a decir que huyeras, que es una red flag tremenda que no quisiera parar y si indiferencia, pero luego he recordado que mi marido cuando le conocí era igual. Nunca había tenido animales y en su familia los odiaban. Hasta que me conoció. Y conoció a mis gatos y a todas las colonias que alimento. Y cambió y entró en contacto con una parte de la vida que nunca había conocido.
Así que a lo mejor a tu chico le pasa algo parecido. Dale una oportunidad. Y si sigue siendo un cacho de carne con ojos pues dale la patada porque alguien que no se preocupa por un gatito en la lluvia no tiene corazón.