Piensa cómo te sentirías tú en su lugar. Que tu marido todas las tardes se sale a mirar a la vecina en bikini, que es su momento sagrado, y que además ella lo sabe y ambos tienen ese ratito de miraditas y sonrisitas jiji jaja en tu propia casa. Y para colmo si tú vas a hablarle a tu marido, él lo considera una falta de respeto a su momento. Tendrías ganas de hablarle y de tocarle después? Pues eso.