Lo primero, ¡enhorabuena!
Si para llevarte el seguimiento del embarazo, que son sólo 9 meses, te resulta difícil decir que NO, imagínate cuando nazca el bebé!!! Que vas a tener que decir NO a muchas cosas… que si haz esto así, NO YO LO HAGO ASÍ, que si trae que al bebé lo va a coger la abuela / la tía / quien sea, NO AL BEBÉ LO TENGO YO EN BRAZOS, que si dale biberón o teta o ponle esto o quítale lo otro… Es super importante que vayas aprendiendo ya a marcar límites e imponer tu criterio, porque de lo contrario lo vas a pasar fatal fatal fatal cuando tengas ya tu bebé en brazos, y más sabiendo que tu marido minimiza tus sentimientos y opiniones.
Te doy algunos trucos que me hubiera gustado que me dieran a mí cuando fui madre:
– Técnica del disco rayado, como te han dicho. Coges una frase y la repites. Sin alterarte, sin malas caras: «ya me está haciendo el seguimiento mi ginecólogo, gracias». En bucle.
– No dar explicaciones, ni una ni media, porque eso sólo sirve para meterte en un diálogo que la otra persona entiende como una «negociación». Por ejemplo: «¿pero por qué no quieres que te atienda tu cuñada Pepita?» Respuesta: «porque ya me está haciendo el seguimiento mi ginecólogo, gracias». Sin dar explicaciones. Que insisten o argumentan: «Bueno, así tendrías una segunda opinión, el doble de ecografías». Respuesta: «No, gracias, ya me está haciendo el seguimiento mi ginecólogo». Si te cuesta, un truco es imaginarte que no hablas bien el idioma y la única frase que sabes construir bien es esa.
– Normalmente con esto deberían parar, pero si siguen y siguen: «Vamos a dar el tema por zanjado, creo que ya no tengo más que decir, mejor hablamos de X» y cambias de tema inmediatamente.
Y ya, así en bucle. Que el que pierda los nervios o se canse sea el otro. Tú a lo tuyo. Es que si no aprendes a hacer esto, en 9 meses te tenemos aquí escribiendo que tu familia política te amarga el posparto, que no puedes disfrutar de tu bebé o mil cosas más. ¡¡¡NO TE DEJES!!! ¡APROVECHA ESTOS NUEVE MESES PARA APRENDER!