Creo que en una relación pueden convivir ideas políticas diferentes siempre que se sea capaz de relativizar el tema, es decir, que se piense que solo son ideas políticas.
Que no se trate de imponer o abanderar una opción por encima de las demás. Que se respeten ideas diferentes. Que no se monopolicen conversaciones o se intente convencer o llevar la razón.
Los radicalismos son complicados, desde mi punto de vista.