Lo único que tiene tu marido son cero ganas de colaborar en las tareas domésticas.
Lo de encontrarte calzoncillos dentro de la funda de la almohada… Pues se los acomodas en su parte donde pone la cabeza para dormir. Y que se quede durmiendo con «su perfume». Es un guarro.
Y si cocina y mancha, que lo limpie.
Lo dicho, es un guarro.