Exacto.
También depende de la editorial y los contactos, de tu capacidad de comprensión, expresión, síntesis y todo esto bajo una rapidez «económica».
No esperéis nadie vivir de ello, la cantidad paga es mínima o absurda, para una idea el rango de pago está entre pactar un precio irrisorio o incluso algo así como 0’1 centimos por palabra, y esto sería mucho.
Además, los libros que inundan el mercado son licencias que ya tienen números de venta a sus espaldas y esos no necesitan ser evaluados por lectores, a mayores, es un gasto prescindible hoy en día que las editoriales pequeñas no gastan (por que el mismo editor lee la propuesta) y las grandes no necesitan, no se arriesgan con autores noveles o poco conocidos.
Es freelance, en mundillos cerrados y la mayoría mucho amor al arte, a no ser que lo combines con corrector de estilo y gramática para obras técnicas o de nicho de las que ya poseas conocimientos para hacer legible la traducción al inglés, como por ejemplo manuales, obras de fantasía de un universo específico o lectura muy centrada en algo, ejemplo desastroso de haber necesitado un beta tester con conocimientos años 80/90 y friki: la primera edición de ready player one.