Hago compras frecuentes repartiendo el peso, como si tengo que ir cada dos dias, y llevo tranquilamente un pack de seis botellas de agua o la arena del gato. No tomo leche ni zumos ni refrescos y la fruta o la verdura no la compro en el súper (tengo tres diferentes a unos quince minutos de casa).
También vivo en un sexto y la mayoría de veces subo por las escaleras; bajar, siempre.
No es mi problema que no concibas que algunas personas hacemos todo lo cotidiano caminando. Ocho kilómetros al día no me los quita nadie.