Mi primer compañero, un gatito, estuvo conmigo 19 añazos. Cuando nos dejó, decidí que no volvería a adoptar, a no ser que fuese de forma fortuita. Y así fue.
Ahora tengo dos preciosas gatitas, madre e hija, que son la alegría de mi pareja y la mía, las queremos con locura. Pero, aun así, mi gatito sigue todos los días en mi corazón y no hay día que no piense en él.
Al final, cada uno es especial a su manera y están para enseñarnos ese amor tan especial que solo nos dan las mascotas.
Así que, ve y adopta, seguro que algún perrito habrá en la perrera que estará encantado de adoptarte.