Mido 1.71 y llegué a pesar 57 kilos en el peor momento de mi vida, con anorexia, depresión, y haciendo cero ejercicio, pérdida de masa muscular, grasa, de todo. La gente estaba preocupada por mí y me decía que estaba demasiado delgada. La cara chupada, me resaltaban la clavícula, las costillas. Las manos huesudas, se me marcaban todos los tendones. Fui al gimnasio, me hicieron un análisis de composición corporal y me recomendaron coger peso porque corría riesgo de perder la regla.
La gente no entiende que cada cuerpo es un mundo, con una constitución particular, y que el mismo peso no vale para todas las personas.