«Menos pegarme hizo de todo»
«Ansiedad inhabilitante»
Y ahora va el tío y aparece postulando por un trabajo que no es nada del otro jueves, ni por prestigio, ni por pago, en el mismo sitio donde curra la autora en un sitio que no está ni en su zona. Qué casualidad.
Claro que lo tiene que contar. Y con las palabras que ella desee, después la empresa tiene la última palabra, pero ella ya habrá expuesto lo que hay.
Ya basta de hacerse pequeña ante tíos abusives. Y las cosas, por su nombre.
Encima te sientes culpable de decir algo… y a él no se le caen los anillos, ni uno.