Yo sí puedo entender perfectamente que la niña haya sacado sus propias conclusiones sin necesidad de llegar a hablarle mal de alguien.
Estoy separada y mi hijo de 9 años quiere incondicionalmente a su padre, pero tiene que lidiar con el hecho de que es mala persona y egoísta y él no es su prioridad. Para eso va al psicólogo desde la separación (el niño tenía casi 5 años).
Y mi hijo no ha necesitado que yo le hable mal de su padre, por desgracia, ha vivido en primera persona cómo me insulta y trata mal, y cómo prefiere gastarse el dinero en comprarse algo para él en vez de pagar extraescolares.
Lo que sí creo deberíais haber normalizado que aunque el padre decidiera no estar con vosotros la familia paterna sí y que «esas visitas» son en realidad parientes.
Tu hija no puede rechazarles de golpe porque tengan que ver con su padre…
Sería aconsejable que tuvieseis ambas apoyo de un psicólogo.
Muchos ánimos.