En mi casa se comía regular. Cierto es que mi madre cocinaba, pero poca variedad, mucha carne y cereales (no tuve el privilegio de nacer en un país mediterráneo). Sin embargo, ella compraba mucha bollería y acabé con 10 kilos más de lo que me correspondería.
Ahora desde que vivo con mi marido que compra y cocina siempre sano esos 10 kilos los perdí de golpe.