Mucho prejuicio veo por aquí. Para empezar la autora ni siquiera ha dicho que la chica tenga una relación amorosa con el tal Samir. No sabemos si solo charlaron unos meses o si son amigos. Pero aquí todo es «unga unga religión mala, tu amiga debería seguir fumando, emborrachándose y enseñando las tetas como buena empoderada«.