No digas nada. Vas a destrozar una familia y ese niño no tiene la culpa de nada!
Pero habla otra vez con ella. Pregúntale a ver cómo es capaz de vivir con esta mentira. Si no le da miedo que se descubra. Imagínate una situación en la que uno le tenga que transfundir sangre a otro y darse cuenta que no tiene el grupo de sangre que debería de tener…o algo así.
Pregúntale cómo se sentiría ella si estuviese en la piel de su marido y se entera de algo así. Deja la pelota otra vez en su tejado.