Autora, has colgado un comentario de respuesta en el que te ha dado tiempo a repartir contra la madre, la abuela y casi la vecina del quinto, que opinan que dicen y que bla bla bla.
¿Y tu marido? Es que el punto es ése.
Dices «todo el mundo opina sobre lo que debería hacerse por ella, pero nadie se plantea quién está sosteniendo el día a día en esta casa». ¿Y tú, te lo planteas? Porque parece que no, que tú tampoco, que tú no te planteas que no es normal que tu marido no haga absolutamente nada, no se ocupe ni de limpiar lo que él mismo ensucia, ni de hacer la comida, ni de la ropa de cama… eres la criada de tu marido (y, por extensión, de su hija, que obviamente es un pack). Eso no lo pueden cambiar ni la madre ni la abuela ni nadie, la única que puede cambiarlo, si quieres, eres tú.