Hola chicas,
Escribo porque necesito opiniones externas y sinceras.
Estoy casada con un hombre que tiene una hija adolescente de una relación anterior. Yo nunca he querido tener hijos propios, ni fungir como “segunda madre” pero aun así he intentado llevarme bien con ella y apoyarla en momentos difíciles, más por cariño y por mi pareja que por otra cosa. Antes éramos bastante unidas, pero siento que su madre, por celos, ha limitado un poco esa relación.
El tema es la dinámica en casa. Mi marido trabaja fuera y pasa temporadas largas fuera, así que cuando está aquí también necesito tiempo de pareja con él. Pero muchas veces mi suegra se ha metido para que la chica venga todo el tiempo que el está aquí,sin tener en cuenta nuestro espacio como recién casados.
Cuando la chica está en casa, tanto ella como mi marido generan bastante desorden y al final la única que se hace cargo de todo soy yo. Al principio he asumido muchas responsabilidades: mantener su habitación limpia, ayudarla con sus tareas,incluso adaptar nuestra dieta a ella ( aunque en casa de su madre eso no pase).Hasta que me di cuenta que estaba asumiendo un papel que no me corresponde. Ella ya tiene novio, sale con amigas… pero en casa no tiene prácticamente responsabilidades, solo derechos. Y esto me choca mucho porque sé que con su madre sí tiene más normas.
Además, todo esto ya se lo he hablado a mi marido varias veces. Le he dicho que no podemos vivir así. Yo no quiero meterme en su crianza, pero sí me afecta lo que pasa en mi casa. Muchas veces siento que la forma en la que él actúa con ella es más por comodidad (dejarla todo el día en la tele o con videojuegos) que por realmente educarla o compartir tiempo de calidad.
También me pasa que no tengo espacio propio cuando ella está. Se pasa casi todo el tiempo en el salón, desde que se levanta hasta que se va a dormir jugando videojuegos y si tiene planes con novio o amigas solo le avisa a su padre para que la acerque y la recoja y si nosotros tenemos planes, hay que adaptarnos porque ella pone sus horarios.
Mi marido, además, tiende a consentirla bastante, quizá por el tiempo que no están juntos, y eso hace que yo sienta que falta estructura y límites.
Yo intento no meterme directamente en su crianza porque no es mi hija y nunca he querido ser madre, pero al final todo esto me afecta porque ocurre dentro de mi casa y en mi día a día. Me siento en un punto raro: no soy madre, pero tampoco puedo desentenderme, y eso me está generando bastante desgaste. No es normal que cada que va a venir se que voy a estar intranquila en mi propia casa.
Todo esto lo he hablado con mi marido y aunque parece que lo entiende, la dinámica se repite una y otra vez.He llegado a pensar en el divorcio.
