Voy a ser la nota discordante.
No deberías ni dirigirle la palabra. Tu vida, tus circunstancias, tus normas. Que él decidió salir de ahí en el peor momento? Pues puerta!!!
Lo que no entiendo es al inepto de tu marido: le habla como si nada después de mogollón de años y no es capaz de decirle «por qué nos hiciste esto»?
Las ramas del arbolito de la amistad también se podan. Y ése nunca fue amigo tuyo.