Me uno a la petición de «por favor no le perdones».
Lo que te ha hecho no tiene nombre, es un cabronazo con todas las letras.
Échalo de casa y llama a tu madre, cuéntaselo. Busca apoyo en los tuyos, es una etapa muy dura y necesitas ayuda. Porque está claro que ese cabronazo va a incordiar muchísimo.