Yo sí recuerdo la primera parte. Has hecho muy bien, te aplaudo hasta con las orejas. Y si tú marido se quiere enfadar, que se enfade. Efectivamente, de ninguna manera se debe tolerar el maltrato. Le estás dando una gran lección a tu hijo. Espero, de corazón que tu suegro logre separarse de esa maltratadora. No vuelvas a pisar esa casa, no tienes ninguna obligación. Un abrazo