Suegra maltratadora parte 2
Hola chicas os escribo para actualizaros la situación: mi familia política me ha repudiado y me ha costado una bronca gorda con mi pareja ( lo que os cuento a continuación ha hecho mella en nuestra relación).
Como no encontraba forma alguna de persuadir a mi suegro de que viniese a terapia, tuve que disfrazarlo como que me estaba haciendo un favor.
Contacté con una asociación que ayudan en este tipo de casos, hacen intervenciones.
Todo iba bien, mi suegro supuestamente me acompañaba a clases de pilates en esta asociación, pero realmente las «alumnas e instructora» eran trabajadoras sociales, abogadas y psicólogas.
Tras una clase, habíamos quedado para comer con toda la familia y explotó todo.
Mi suegra comenzó como siempre, charlas sin más que poco a poco se iban tornando dardos de mier** y cada vez más enfocados a mi suegro. Él, como siempre, callado y haciendo como que ni oye nada.
Al acabar la comida solemos tomarnos un café, mi suegro es quien los hace. Y como siempre, nos preguntó a todos qué queríamos (a pesar de que siempre tomamos lo mismo él tiene la amabilidad de ofrecernos cosas que compra: infusiones nuevas, cápsulas nuevas o pastas).
Mi suegra soltó su último dardo delante de todos: «Es que parece mentira que no lo sepas ya, más tonto y no nace».
Mi suegro sirvió los cafés y la conversación de nuevo empezó con mierd*:
Mi suegra: «Pues va a ser la comunión de la hija de Sole y han invitado a todos menos a Diego» (otra perlita en la familia: un cerdo pedófilo que es un secreto a voces, mi marido no le traga y yo mucho menos).
No pude contenerme chicas, de verdad que no pude: «No me extraña… ese hombre debería estar en la cárcel, como tú»
Os juro que me puse roja como un tomate, lo dije en voz alta y me salió del alma. Mi suegra se quedó a cuadros mirándome, mis cuñados y mi marido parecía que estaban en un partido de tenis mirándonos a las dos.
Yo miré a mi suegro y algo le hizo clic a él también porque se levantó y se fue de casa. Mi suegra empezó a estallar en cólera, me llamó de todo pero yo no me quedé corta.
Mis cuñados entraron a defenderla, mi marido intentó mediar sin éxito.
Ella no hacía más que gritar pero en ese momento me salió la actriz que llevo dentro: en mi cabeza solamente sonaban las ecuaciones para calcular áreas de trigonometría ( como se me dan faltas las matemáticas es lo único que me ayuda a concentrarme y a no dejar que las emociones me lleven).
Deje que el mal dicho soltase toda su m***** y se hiciese la víctima, reaccionó tal y como hizo mi ex!!!
Solté mi última frase, calmada, roja roja roja, con mucha ira por dentro: «Yo no pienso permitir que mi hijo normalice el maltrato de ninguna de las maneras». Cogí a mi hijo y me fui.
Mi marido en el ascensor me intentó regañar pero le dije que me dejase sola, que ya hablaríamos en casa. Fue una discusión bastante gorda y nos ha afectado bastante.
Llamé a mi suegro varias veces y no me contestó, me devolvió la llamada a las tres horas aproximadamente. Estaba llorando y me pidió ayuda.
Le confesé que llevábamos desde finales de febrero yendo clases de pilates de mentira, que todo formaba parte de la terapia.
Como estaba algo agitado no me entendía muy bien y quedamos en una cafetería, dejé al peque con mi madre un rato para que no viese a su abuelo favorito así de mal.
Chicas… que mi suegro ha empezado de ir a terapia y ha tomado la determinación de separarse.
No sé si me costará mi relación pero yo a esa casa no vuelvo y está claro que no pienso volver a ningún evento familiar de ellos.
Mi marido está súper enfadado pero yo no le niego que vaya él a esos eventos, mi niño también porque mi suegro ya no está siendo la diana de esta señorona.
