Siento por todo lo que estás pasando, pero… ¡me ha encantado la forma de contarlo! Me has tenido enganchadísima oye. Un auténtico culebrón.
Ahora el consejo: pon un límite.
Mira, no es la misma historia, pero acabé enganchadisima de mi follamigo, que resulta ser mi mejor amigo. Tuvimos una pelea inmensa y nos dejamos de hablar. Él quiere que todo vuelva a ser como antes y yo… no puedo. Necesito tiempo paraque esos sentimientos se diluyan y entonces, poco a poco, ¿porqué? Porque al final aquí el que ha mojado y ha vivido y hecho lo que le ha dado la gana ha sido él. Y yo solo sufrí. Y me cansé.
Ahora dirás, ¿y esta para qué me cuenta esto? Porque, querida, no sé si te has dado cuenta, pero es tu caso. Guadalupe lo ha tenido. Rosalinda lo ha tenido. Y Ricardo ha tenido a las dos. Se han ido y han venido. Se han peleado y se han reconciliado. Has contado la historia, sus historias, perfectamente, pero ¿qué pasa contigo? Tú estabas ahí de espectadora, de oagafantas como tu bien dices, y has sufrido. Lo has relatado con humor, pero ha debido ser durísimo para ti. Asi que, hermana de batallas, es hora de que seas egoísta y barras para casa.
Debes tener primero claro qué es lo que te va a hacer sufrir menos, si puedes confiar en él, y si puedes ofrecerle una amistad exclusivamente. Si no es así, mejor que hagas la maleta y te vayas. No es malo irse cuando alguien te está haciendo daño, de hecho creo que es lo más triste y a la vez maduro que puedes hacer. Te ha tenido ahí todo el tiempo y no ha sabido apreciarte, ¿y ahora lo hace? ¿porqué? ¿porque esas dos chicas le dieron de lado? No es que seas un segundo plato. Siento ser dura, pero fuiste un tercero, como esa caja de gomitas que llevas en el bolso por si te entra hambre pero no tocas mientras te comes un menú enorme. No caiigas. Date a valer.
El mundo está lleno de hombres, pero tú solo tienes un corazón, y no es justo que te lo rompan así.
Mucha suerte