Sinceramente esas no son ni la mitad de amigas que deberían ser. Una amiga debería defenderte delante de otros si observa que algo a ti no te ha caído bien. Si las amigas también suelen decirnos nuestros defectos tanto como las virtudes pero a pesar de ello nos aceptan tal cual somos. Y pues con unas «amigas» así una de dos. O ya no sales con ellas y te alejas y empiezas a conocer mas gente. O si no quieres alejarte de ellas empieza a afrontarlas. La que te soltaba pullitas lo hacía porque se cree que eres débil y puede contigo y con tus sentimientos. Si le contestas a esas pullitas te aseguro que verá que eres dueña de la situación y dejará de meterse contigo y si no las cosas claras a la cara. «A mi no me vengas a decir lo que tengo que hacer o dejar de hacer que ya se yo mi cuento». Con eso te aseguro que cualquiera se traga sus palabras. Y sinceramente en esos casos es cuando nos sale la fortaleza que tenemos por dentro. Porque vemos la clase de personas que nos rodean y el bien o mal que nos hacen.