He pasado por lo mismo. Tal cual lo cuentas pero sin autolesionarme ni vomitar. Dejé de comer. Para mí no llegó a ser un problema, sabia que me estaba haciendo daño y la obsesión por la comida ocupaba mi cabeza toooodo el día. Me quedé embarazada y tuve que comer. Ahora peso 52 kilos que no son los 47 y me cuesta Dios y ayuda mantenerme. Como igual que quien toma una medicina. No disfruto la comida pero estoy sana. Supongo que siempre será así. Ánimo y háblalo con los que te quieren