Independientemente de la película mental que te estás montando, nunca he entendido las ganas de liarse con alguien del trabajo.
Qué pereza. Que es imposible desconectar porque levantas la cara en la oficina y ahí está él, ese capullo con el que acabas de discutir en el portal de casa porque es incapaz de poner una lavadora.
En la vida se tienen (por lo general) varias relaciones, por lo que hay una probabilidad bastante alta de que X tío acabe siendo un ex. Y tener de compañero de curro a un ex es de las cosas que más agonía fuerte pueden dar.