Pues yo creo que esa sensación de que se van a romper, de que son súper frágiles, es normal y no es delgadofobia. Otra cosa es que pienses que son asquerosos, que no los aceptes en tu vida, o si los tienes que contratar, o los juzgues. Pero a mí me dan tanto repelús los huesos que no puedo tocarme mi propio codo o el hueso de la muñeca. Me muero del asco con los míos y me adoro sobre todas las cosas. Si veo a alguien muy delgado, a quien se le marquen los huesos de las caderas por ejemplo, me dan muchísima grima pero los acepto. Tienen derecho a vivir, pero que no me obliguen a tocarlo porque me da tanta cosilla como a un amigo la pulpa del tomate.