En mi caso suscribo las cuatro y añado una quinta: razones de salud.
Tengo una enfermedad autoinmune con base genética. No me matará directamente, pero sí es bastante limitante. Aunque tengo un grado grave, gracias a los últimos avances, con la medicación adecuada está «frenada». Mis hipotéticos hijos pueden salir sanos, heredar la misma enfermedad o desarrollar otra autoinmune más complicada. Y yo no quiero eso para ellos porque sé lo que supone vivir así.