Por turismo sexual se entiende aquella persona, -hombre en la abrumadora mayoría de los casos- que viaja a otro destino con el único objetivo de mantener relaciones sexuales, normalmente por la vía de la prostitución (que es una violación mediante pago).
El turismo sexual es común en destinos de países en vías de desarrollo, como Tailandia, por ejemplo, donde se prostituye a menores víctimas de trata para turistas occidentales. El sexo genera una industria ilegal de poder y explotación al servicio del dinero extranjero. En España existe también, por ejemplo, en la frontera de la Junquera, donde viajan miles de franceses cada semana para usar los prostibulos españoles donde se explotan a mujeres de todos los orígenes, ya que la legislación en Francia, afortunadamente para las francesas, es mucho más restrictiva y punitiva para los puteros que en España, que es el burdel de Europa.
Si quieres sexo de pago (explotación sexual) no tienes que moverte de Espana, probablemente en un piso de tu barrio o un club de carretera de tu pueblo puedes foll*rte a una mujer por menos coste que una camiseta del hyM.
Si lo que quieres es viajar y foll*r gratis como todo hijo o hija de vecino, no frivolices con un fenómeno que destroza tantas vidas, hazte un Tinder o busca un club de swingers.