Coincido contigo totalmente.
En mi infancia, cuando venían los Reyes Magos sólo dejaban regalos (juguetes) en tu casa y, con algo de suerte, unas chuches en casa de alguno de tus tíos. Ahora, los Reyes vienen cargadísimos en la casa del nene/a, en las casas de los abuelos, tíos e incluso amigos de los padres!!! Es que esto es para cagarse!! (Perdón por la expresión) ¿Cómo no vamos a estar criando monstruos?
También, en mi infancia noventera, si un adulto decía «blanco» no le podías rebatir, era una falta de respeto hablarle mal a un mayor. Actualmente tienes que medir las palabras que le dices a los niños, no se te ocurra reñirles porque quizá estén haciendo algo incorrecto.
Y en cuanto a las comuniones…se van de las manos. Hace 17 años yo era la «rara» de la clase porque mi comunión se celebró en un restaurante, sí, pero con mis padres, mis dos abuelos y mis hermanas.