Es un gilipollas de libro. Un chulito que se creía que le ibas detrás y que cuando se ha dado cuenta de que no, el orgullo herido le exige quedar como el machote que es en su cabeza para poder «dejarte» él, que es lo que quiere para reafirmar su ego.
¿Por qué no pilla las directas? Por el mismo motivo por el que es un pésimo amante, porque ni te escucha ni le preocupa lo más mínimo tu opinión ni tu disfrute: para él eres una conquista más. Las conversaciones «como amigos» para él no lo son porque en su estupidez seguramente no conciba una relación con una mujer más allá del follisqueo o lo que él llame relación (miedo me da la pobre que salga con ese espécimen) y hablar con una mujer para él sólo tendrá un significado: meterla o pensar que podría meterla cuando quisiera y que hasta puede elegir.
Vamos, que se le ve el plumero rapidito.