Cuando me quemaron las piernas con la cera no denuncie pensando que iba a ser peor para la esteticista. Pero con los años me di cuenta de que es un error. Porque cuando te pones en mano de una enfermera, un médico o un esteticista pones tu integridad física, para recibir el tratamiento, en juego. A mí me produjeron quemaduras de segundo grado por piernas completas e inglés. Ese verano no pude tomar el sol, y años después me salió hipersensibilidad por culpa de las quemaduras. Si comete ese error quizá deba volver a formación. Con la salud no se juega. Y lo digo como hija de peluquera esteticista.