El problema es que tenemos metido en la cabeza que en la boda perfecta ha de haber mucha gente, un vestido precioso y muy caro, un banquete de postín, una tarta enorme, flores a punta pala, un vídeo precioso de fondo, un súper regalo por parte del padre de la novia y un discurso del padre del novio diciendo “que ha ganado una hija”. Pues no, las bodas no siempre son así. Hay bodas en petit comité en las que solo van los 5 más allegados, en las que se hace una paella para comer, en las que no hay flores porque la novia es alérgica, en las que el vestido les ha costado 30 euros en un outlet o la tarta en realidad son fresones pinchados en un palo.; y no por ello dejan de ser bonitas. Para la despedida vete con tu madre o alguien cercano a un spa o a comer, disfruta de tu pequeño círculo porque a ellos les da igual que vayan 100 o 15 a tu boda, te quieren y ese día estarán ahí.