Dale tiempo. No querer estudiar ni trabajar es una etapa. Luego, con el paso de los años, todos nos damos cuenta de lo gilipollas que fuimos, nos arrepentimos y nos esforzamos el doble de lo que se esfuerza la gente que cumple con lo que «debe» más por inercia que por motivación propia. Las personas necesitamos la oportunidad de fracasar, solo así se aprende.
16 años, no le queda nada.
Suerte y un beso.