EL IMC está totalmente obsoleto como método para calcular el exceso de grasa corporal, sin tener en cuenta la constitución corporal (talla alta, baja, tener extremidades largas con rasgos marfanoides, etc) y el porcentaje de musculatura. A quien duda: se puede tener barriga y la cara redonda con esa estatura y ese peso. La resistencia a la insulina existe y se refleja en un mayor porcentaje de grasa visceral. Las intolerancias alimentarias pueden provocar hinchazón abdominal. Pasar por un parto, también. Incluso lo pueden provocar ciertos trastornos hormonales, tener fatiga adrenal o la menopausia. Hay gente con mayor tendencia a tener gases y tienen más barriga. La cara redonda puede reflejar un morfotipo determinado, heredado por su genética. Hay gente con más mandíbula, con la cara más larga, cuadrada, con más grasa en la cara, retención de líquidos, con la cara redonda por una enfermedad autoinmune o por exceso de estrógenos, etc. Cada caso es un mundo y no se puede extrapolar a los demás, sin tener el historial clínico delante.