Tu historia me ha llegado en el mejor momento!! Verás, tengo 26 años y soy abogada. Llevo en ejercicio solo dos años, me he metido de lleno en un proyecto que no va a salir adelante, y me he dado cuenta de que no es lo mío. Me encanta el derecho, pero me he dado cuenta que quiero dedicarme a ello de otra forma. La rutina y lo que la gente espera de ti te va llevando por un camino que al final resulta que no es el tuyo, pero de repente te das cuenta de que hace tiempo que no tienes ilusión por lo que haces, y creo que la abogacía es algo por lo que hay que tener verdadera vocación porque es una profesión muy dura no solo por la materia en si sino por tener que resolver problemas ajenos, que los demás dependan en ocasiones tanto de una.
Leerte me ha animado todavía más a cambiar de camino, muchas gracias y muchísimo ánimo y fuerza con tu nueva profesión!