La sacarina no sólo la utiliza la gente que busca adelgazar, también personas diabéticas o que quieren prevenir una diabetes a futuro. A lo mejor tienes un parecido razonable con una amiga u otra chica que también va a su cafetería y pide siempre sacarina. Está claro que por mucho que se lo digas no lo recuerda; tienes dos formas de actuar, preguntarle por qué lo hace (sin faltar al respeto porque está trabajando) o llevarte azúcar de casa siempre y así vayas a donde vayas, aunque se equivoquen plantas, tú azúcar.