Te pueden hacer trabajar, pero no pueden hacerte empalmar turnos. Tienen que pasar 12 horas entre cada uno.
Además, para que te hagan trabajar esos días con tan poca antelación, tienen que justificar muy bien que son causas de fuerza mayor.
Niégate pero no de palabra. Le mandas un burofax (cuesta pasta, pero merece la pena) negándote a trabajar esos días, alegando que si lo hicieras no se cumplirían las condiciones necesarias para cumplir los descansos estipulados por el Estatuto de los Trabajadores y el convenio de Hostelería. Así, si se atreve a despedirte tienes pruebas de los motivos y puedes reclamar un despido nulo.