Hola Lo-ami,
Lamentablemente creo que no existen palabras mágicas para solucionar tu problema, y si mucho trabajo personal.
También te digo que todo en esta vida tiene solución, menos la muerte claro.
Y dicho esto, voy a intentar arrojar un poco de luz.
La imagen que percibimos delante de un espejo de nosotros mismo, no es otra cosa que el modo en el cual nos percibimos a nosotros mismos.
Si no nos gustamos por dentro, no nos gustará lo que vemos en el espejo.
¿Cómo es posible que en un mismo día, por la mañana nos veamos estupendas y a las dos horas, nos veamos horribles? ¿Tanto hemos cambiado en dos horas?
Es entonces cuando comenzamos a buscar posibles explicaciones. Será la luz de los probadores, los espejos, etc…
Pero la explicación no está fuera sino dentro de nosotros.
La experiencia que tu has compartido con nosotros pone de manifiesto algo que es bastante habitual, » Y después de perder peso, ¿ qué ?».
Ponemos todas nuestras esperanzas en perder unos cuantos kilos como si la solución a nuestros problemas llegara con las nuevas tallas.
Lo he dicho en infinidad de ocasiones y lo mantendré siempre, los cambios tienen que hacerse desde dentro hacia fuera.
Imaginaros una estupenda casa, la casa de vuestros sueños. Dos plantas, un jardín enorme rodeado de una valla blanca y algo destartalada.
La casa es perfecta salvo que está algo descuidada y necesita reparaciones urgentes.
Hay gente que se esforzaría en arreglar la valla del jardín, en dar una mano de pintura blanca y esplendorosa a toda la fachada de la casa y reparar las goteras del tejado. Pero por dentro no haría nada, no queda presupuesto.
Por fuera luce reluciente y todo aquel que pase por delante de ella no dejaría de contemplarla y hacer gestos de aprobación.
Si fuera vuestra casa, os sentiríais orgullosos de ella, pero una vez dentro, la casa es una ruina.
Sin embargo, habría otras personas a quienes no les importaría si la valla del jardín estuviera un poco desconchada o rota, o si la fachada tuviera manchas o ramas secas pegadas. Su objetivo es convertir la casa por dentro en un lugar cálido y acogedor.
Aunque sepan que la casa por fuera podría mejorar, una vez dentro se encontrarían en paz y disfrutarían en todo momento de su hogar. Es más, no les importaría traer invitados porque aunque puedan pensar que la primera impresión de la casa fuese negativa, una vez dentro se sentirían muy cómodos y reconfortados. Estarían seguros que al salir, ya no les importaría en absoluto como luciera la fachada.
Ahora yo te pregunto Lo-ami, A quién llamarías ¿ a los pintores de fachada o a los albañiles?
Si te parece buena idea, puedes contactar conmigo a través de los links de mi perfil y yo estaría encantado de poder guiarte e intercambiar algún mail contigo.
Recuerda, una vez dentro de casa, ya no importa el exterior.