Mi caso es el de tus vecinos, mi barandilla de color blanco siempre había una mancha amarilla, subía y mi vecina tocaba todo y estaba seco. Por encima no tengo más vecinos.
Hasta que un día presencie en directo la caída del pis. Subí corriendo y por fin lo tubo que admitir.
Su perra, un labrador, muy lista se meaba al borde de su barandilla y ella no veía nada.
Al final tubieron que poner como un zócalo en el borde de su balcón.
Pero, me costó mucho que lo admitirán