En estos casos, en lugar de darle vueltas a la cabeza, es mejor buscar la solución más sencilla: sois incompatibles. A él le gustan unas cosas y a ti, otras. Y encima es un fantasma, porque dudo muchísimo que él se depile si tú se lo dices (sabe que no se lo vas a pedir). De verdad, dudo que un tío tan flipado tenga la fortaleza de depilarse las pelotas con cera sin soltar una lagrimita.
Lo de no tocarte ni con un palo: le falta el palillo en la boca, el puro y los brazos en jarra, mientras dice: ufff, esto con Franco no pasaba. Las mujeres no son como las de antes (tu novio es un cliché con patas y parece salido de otra época).
Por otra parte: ¿qué es eso de consultárselo? ¿Vivís en algún país árabe donde hay que pedir permiso al marido y al padre para todo?