La cosa se nos va de la manos. Son sigue, joder. Que la que más y la que menos llevaba al recreo, todos los días, un bollo para comer a media mañana. Mira antes del que dirán de patio ve al colegio, habla con ella y que te diga si es un sucia o media bolsa. Porque madre mía qué montáis por un caramelo. El maestro conoce como es su clase y los críos que pueden comer o no una cosa y no los va a poner en peligro gratuitamente.