Por supuesto que el problema está en su cabeza. Imagino que le da miedo excitarse y poner a su corazón al límite, ya sabes cómo se acelera el ritmo cardíaco cuando tenemos sexo.
Yo te comprendo puesto que para mí el sexo es fundamental y me pongo en tu lugar y yo también lo pasaría mal. Pero creo que en este caso tu marido merece más paciencia. Yo en tu lugar hablaría con él sobre este tema, tus necesidades, lo mal que lo estás pasando con esta sequía y lo mucho que le quieres y que en absoluto estás pensando en engañarle, que solo le estás pidiendo un pequeño esfuerzo. Mientras tanto comprate un consolador, utilizalo delante de él a ver si al verte se va animando, no sé…
Poco a poco. No se trata de decirle «Pepe quiero mandanga y la quiero ya!», si no de ir caldeando el ambiente. Unos días unos comentarios subidos de tono, otro día unas caricias, otro día lo que te he dicho del consolador, que te pille «por sorpresa» masturbandote… Que poco a poco vaya acumulando excitación hasta que un día no pueda aguantar más y ya llegue el deseado momento!