Yo tenía una relación como la tuya. En una discusión cada uno quiere o siente que lleva razón, y en las ocasiones en las que nos damos cuenta de que no la llevamos o que tenemos parte de razón y parte no, pues lo reconocemos.
Pero hay gente que no es así, y sus ideas son las únicas válidas. En mi relación, como a él le pasaba lo mismo que a tu chico, se mostraba agresivo, faltaba al respeto, incluso a veces yo quería irme de la casa y no me dejaba… Total que yo acabé haciendo lo mismo que él. Y nos llevábamos unas broncas y faltas de respeto muy desagradables, y luego su forma de intentar hablar o reconciliarse era destapando e por la noche y poniendo el aire acondicionado a tope… En fin una relación tóxica que yo pensé que no se acabaría nunca porque te acomodas y dices bueno… Pues son discusiones y es lo normal.
Ahora tengo otra pareja que es todo lo contrario, jamás tenemos discusiones, él prefiere hablar y saber si algo me ha molestado y el jamás tiene pegas o se molesta por nada. Y hoy en día digo «qué gustazo!!», porque qué necesidad hay de gritarse, faltar se al respeto y hablarse mal, porque eso quema y daña la relación. El estar con esta nueva pareja me ha hecho ser mejor, y cuando algo me enfada decir las cosas calmada sin necesidad de llegar a los extremos de la otra relación. De hecho yo le avisé de que tenía bastante carácter y con el tiempo me dijo que no había visto ese «mal carácter por ningún sitio» y es así con él no lo tengo, porque cuando hay respeto mutuo no hay necesidad de sacar ningún carácter.
He de decirte que si él es así a la hora de discutir seguramente le cueste dejar de comportarse de esa forma «agresiva» , habiendo ido a terapia de pareja y todo. También te digo que no tiene por qué ser un problema de ira, sino que hay gente que se pone agresiva al discutir o cuando no llevan la razón.
A la pregunta si es lo normal?? Pues he de decirte que en muchas parejas eso es lo normal, pero no debería de ser así.. Todos deberíamos de poner de nuestra parte y a la hora de discutir hacerlo con calma y reconocer los errores de cada uno. Pero hay gente que le cuesta mucho llegar a ese punto de tranquilidad y empatía.