Llevo unos 15 años de cara al público y cliente habitual no es amigo, ni colega, ni nada que se le parezca. Te da confianza mientras le convenga, o pueda sacar algo, pero si tiene que poner de su parte volverá a su rol de: «yo pago y tengo razón», así que es mejor mantener los límite bien claros.
Por otra parte, y entendiendo tu enfado, si la tienda está abierta te toca atenderle por más absurda que sea la pregunta.