Te propongo reprogramarte. Eso es lo que tienes: asocias el ejercicio con la vergüenza.
Intenta hacer algo: una un elástico de amarrar cabello en la muñeca y cuando hagas ejercicios y sientas que te vienen esos recuerdos a la cabeza (porque en la vida real no es así), lo hablas un poquito. Ese micro dolor te va a avisar que tu mente está fabricando esos momentos para saborearte!