Se ve que tienes buenas intenciones y que estás intentando complacer a todo el mundo. Si tus suegros llaman «disgusto» a tu embarazo y son capaces de amenazar con llevarse a tu hija y bautizarla sin tu consentimiento, dudo mucho que vayáis a tener paz nunca.
Puedes dejarles las cosas claras ya, diciendo que no vais a bautizar a la niña.
O puedes tragar ahora, tragar un poquito más con lo que venga -que vendrá, claro que vendrá, ya te lo dicen: la lactancia, el chupete, la comida, la comunión, TODO- y cuando estés ya más quemada, explotar. Y arrepentirte de no haber dejado las cosas claras antes.
Ya sabes lo que dicen: más vale una colorá que ciento amarilla.