Cariño, no vuelvas a decir eso. Las madres sacrificamos el cuerpo y nos dejamos el alma para tener a nuestros hijos. ¡Qué menos que reconocer la gran proeza que has hecho! Si él se ha vuelto un amargado, no es culpa tuya, ni de tu hijo, ni de los porros. Ha sido SU CULPA. Se ha comportado como un verdadero gilipollas, y no le vamos a buscar ninguna disculpa. Y te ha perdido. Ahora que asuma el daño que ha hecho (y lo que no ha hecho). Seguramente en casa de tu madre puedas dormir y descansar un poco más, tu bebé se merece a una mamá alegre, no una sombra de persona que no recibe ningún apoyo del que se supone que debería estar ahí