A mi me da la sensación que ambos tenéis una depresión de caballo, tu no lo reconoces a él y él a ti tampoco, erais dos personas «amargadas» contagiandoos de vuestra amargura y eso cada vez haciendo una bola más grande.
Probablemente sí pidiéramos ayuda psicológica/ psiquiatríca(no solo de empastillaros para dormir) volvierais a ser los de antes, aunque ya cada uno en su casa.